Por. Manuel Perez
Hoy día los jóvenes viven la vida sin sentido aunque para ellos si tiene sentido, según la mayoría el problema no está en las distracciones, ni en la desobediencia, la libertad, los vicios, la infidelidad, la vagancia ni en la manera que actúan sino, en las restricciones.
El corazón duro y pervertido de la juventud de hoy día los llevaba al fracaso, y aunque en el momento no se vea la cosecha, tarde o temprano nuestra desobediencia nos alcanzara y causara estragos espantosos en nuestras vidas.
Nadie que siembre hoy segara mañana, pero el tiempo hablara por sí solo, y los frutos juzgaran nuestras acciones.
Es fácil justificar mi estilo de vida por el poco ejemplo que se ve, quizás esconder mi mala vida basándola en la vida de mis Padres, como en sus; fracasos, malas decisiones, malas palabras, o la poca madurez para criar a un hijo, quizás viviste en un infierno en tu casa, quizás tu padre o madre de castigaba, muchas veces por tu desobediencia y quizás otras por gusto y deseo.
Pero aunque parezca ilógico nada de eso justifica tu mala manera de vivir tu vida, quizás esta amonestación te ofenda y te haga sentir mal, quizás pienses que no debes retractarte de tus acciones, o, a lo mejor digas que naciste así y que nadie tiene que decirte que cambies tu estilo de vida, por un lado tienes razón, pero no decirte que estas caminado mal me haría culpable de tu fracaso de aquí en adelante.
La droga, la pornografía, el alcohol, la prostitución, la deslealtad, traición, falta de perdón, falso testimonio, odio, envidia entre otras cosas se han hecho común en nuestro diario vivir, y no somos capaces de hacer un stop, mirar a nuestro alrededor y analizar que falta, cuando me desvié, donde estoy ahora, que debo hacer, o a quien debo seguir.
No te hagas necio basándote en tu propia decisión, porque con lo único que vas aguardar tu camino, es guardando la palabra de Dios.
